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dEUS
Apolo (Barcelona), 1.diciembre.2005

Hacía casi seis años desde la última vez que tocaron en Barcelona, en junio de 1999. Recuerdo que fue en la sala Bikini, presentando su entonces recién estrenado Ideal Crash, con un medio aforo significativo comparado con el cartel de entradas agotadas que han conseguido esta vez. Quizá se deba a la reunificación del grupo y a que muchos que se perdieron su última gira no quieran desperdiciar esta ocasión. O puede que ahora sean un grupo más mediático y más ensalzado por la volátil crítica musical de nuestro país y por la modernidad Barcelonesa. En cualquier caso un público entregado, ecléctico y con alta proporción de mujeres (otra notable diferencia con el concierto del '99) abarrotaba la sala para disfrutar del cuarto álbum de estudio de los belgas, el que quizá sea su disco más accesible y pop: Pocket Revolution.

Lamentablemente no hay teloneros, nos quedamos con las ganas de escuchar a The Drones: han cancelado por enfermedad del cantante. Una lástima porque prometían.

Así que la nueva formación de dEUS (tras el abandono del guitarrista Craig Ward a mitad de la producción del disco) sale a escena con bastante puntualidad. A los veteranos Tom Barman (voz y guitarra) y Klaas Janzoons (violín, teclados y sintetizador) se les unen para esta gira y, según declaraciones de Barman, para el resto de su andadura el batería ex-Soulwax Stéphane Misseghers, el bajo Alan Gevaert (ex- Chris Whitley & Arno) y el cool Mauro Pawlowski a la guitarra (ex- Evil Superstars y ex- Mitsubishi Jackson). Tom Barman (no muy hablador esta noche, aunque, como siempre, chapurreó en castellano) nos advierte que empezarán tranquilos y arrancan con la canción que da título al nuevo disco.

Tras ésta viene "Magdalena". Pero en el tercer tema cambian el tempo y, cuando suena el single "Instant Street" de Ideal Crash (en una versión atronadora y guitarrera en la que creo escuchar un riff homenaje a "Le Brio" de Big Soul) y tras ella "Fell of the floor, man" del In a Bar Under the Sea ya se entrevé que no se limitarán a tocar su último disco sino que será, por así decirlo, un concierto de reunificación y que el nuevo grupo va a hacer, tras tenernos tanto tiempo esperando para escucharlos, un extenso repaso a sus éxitos y que van a disfrutar los fans de siempre de la banda. Bravo por ellos.

Así van intercalando y trenzando con habilidad temas antiguos con temas de su nuevo álbum, haciendo un repaso muy acertado a su discografía. Suena el hermoso "Via" (con un precioso y acertado juego de luces en abanico), el enigmático "Worst Case Scenario", el final explosivo de "Roses" (donde Misseghers demostró lo buen batería que es) y "Turnpike". Entre éstos, los temas algo menos lucidos, incluso en escena, de su nuevo álbum, entre otros "The real Sugar", "If You Don't Get What You Want", "Sun Rah" o el mágico lamento de "Nothing Really Ends", gran momento emotivo de la noche, con luz roja y un foco atravesando a Barman, junto al instante mágico de "Serpentine". Aunque puede que sólo fuera mi impresión, parece que el público vibraba más con los temas más antiguos. También me pareció que ellos estaban algo fríos.

Se despiden con un "Little Arithmetics" de final ruidosísimo cuando parece que por fin estén entrando en el concierto, justo al final. Quedan aún los bises y un concierto así no se puede acabar sin que toquen "Suds & Soda", su himno más popular y emblemático.

Salen y tocan "Bad Timing" y "What we talk About” y luego suenan los primeros golpes de violín del hit que todos esperan. El público estalla y también ellos se suelten un poco más.

Cuando se encienden las luces no puedo dejar de pensar que ha sido concierto impecable, con excelentes intérpretes, un sonido increíble y un repertorio impagable, pero se ha echado de menos la energía escénica y el cachondeo de Danny Mommens (ahora en el grupo Vive la Fête), las estravagancias de Stef Kamil Carlens y que se note que los nuevos componentes se lo pasan bien en el escenario para que los asistentes también lo pasemos en grande (en el concierto de 1999 la formación acabó bailando la conga entre el público).

Quizá les falte aún consistencia como grupo o quizá la noche no fue propicia o soy yo la que no entró del todo, pero lo cierto es que, aún siendo un gran concierto, sé que en la puesta en escena lo saben hacer mejor. Sin duda lo demostrarán cuando vuelvan porque, a pesar de eso, son muy grandes y yo no pienso perdérmelos.

Nuala -  2.01.2006
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 dEUS Kilgore
Kilgore
 
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