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Marah
Privat (Mataró), 5.noviembre.2004 Los chicos de Philadelphia se acercaban por primera vez a estas tierras aprovechando la gira europea para presentar su último álbum 20.000 Streets Under The Sky, del cual hay la correspondiente crítica en RIFF. El lugar elegido era curioso como mínimo, una discoteca pijeras en Mataró que no tenía ni un escenario propiamente dicho. Teniendo en cuenta la situación la afluencia de público fue mayor de la que yo esperaba. Empezaron fuerte con Pigeon Heart, marcando las distancias desde el primer momento con su sonido de estudio. Si éste está basado en una producción trabajadísima con multitud de coros y instrumentaciones, su directo sorprende por la crudeza con que atacan las canciones, cosa comprensible ya que para conseguir un sonido similar probablemente tendrían que tocar con multitud de músicos a lo Stones. Siendo la primera vez que venían por aquí tocaron varios temas de sus anteriores discos como Firecracker de Let's Cut The Crap & Hook Up Later On Tonight o Barstool Boys y My Heart Is The Bums In The Street del fantástico Kids in Philly e incluso una versión de My Baby Don't Care de Nina Simone, aunque como es obvio, interpretaron bastantes temas de 20.000 Streets Under The Sky. Pocas referencias, más bien ninguna, tenía sobre como sería un concierto de Marah, pero seguro que la mayoría de los que nos acercamos al Privat esa noche vimos nuestras expectativas cumplidas de sobras. Los hermanos Bielanko, Serge más que David, nos proporcionaron un fantástico espectáculo haciendo todo lo que se les ocurrió, subirse a las mesas con la guitarra, ir a tocar unos tamborcillos a la otra punta de la sala, tirarse por el suelo y hasta torearse, en el sentido literal, a ellos mismos. Mientras, el resto del grupo se mantenía en un discreto segundo plano ante la apabullante presencia escénica de los hermanos, excepto Mike Brenner que con su steel guitar parecía llevar el peso musical del concierto por momentos, e incluso interpretó un tema en castellano, Cuidado. Supieron aprovechar al máximo las posibilidades de la sala y se metieron en el bolsillo a todos los asistentes con sus pegadizas canciones y un directo mucho más enérgico de lo que se podría esperar escuchando sus discos. Tuvieron que alargar un par de canciones los bises ante la insistencia de un público consciente que un espectáculo así no se ve cada día. Uno de los mejores conciertos del año sin duda, a ver si a partir de ahora vienen más veces por aquí. Kilgore - 22.03.2005
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