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El quinto álbum de Wilco, al igual que en sus últimos discos Yankee Hotel Foxtrot y Summerteeth, se aleja ya completamente de sus inicios de rock americano, llevándolos a terrenos mas propios del rock alternativo. No por nada su último álbum ha sido producido por Jim O'Rourke de Sonic Youth y aunque todos los temas han sido compuestos por Jeff Tweedy, la mano de O'Rourke se nota bastante (también toca en la mayoría de cortes) sobretodo en temas como Spiders (Kidsmoke) que podría encajar perfectamente en Sonic Youth.
Por lo que oí en su concierto en el Primavera Sound me llevé la sensación que A Ghost is Born sería una obra bastante eléctrica y enérgica. Nada mas lejos de la realidad, la mayoría de temas son tranquilos y con una notable presencia del piano. Sólo basta oir las dos primeras canciones, At Least That's What You Said y Hell Is Chrome para saber por dónde irán los tiros. De todos modos parece ser que Tweedy ha abandonado en cierta medida los sonidos "espaciales" de los que tanto abusó en Yankee Hotel Foxtrot. El tercer corte, el antes mencionado Spiders (Kidsmoke), rompe un poco la evolución del disco con una duración de casi once minutos y la distorsión de guitarras en primer plano. A éste le sigue Muzzle of Bees, otro tema en la línea general del disco. A continuación nos encontramos con el tema mas melódico del álbum, Hummingbird, con claras influencias de los Beatles etapa White Album, probablemente una de las mejores de A Ghost Is Born. Handshake Drugs, el sexto tema, se me antoja como el más parecido a sus composiciones para Summerteeth la distorsión vuelva a hacer acto de presencia. Wishful Thinking puede recordar a los Wilco mas primerizos, pero nuevamente la presencia de efectos indica que estamos en el 2004. Company In My Back es un medio tiempo que contrasta con el siguiente tema, I'm a Wheel, la canción mas enérgica y eléctrica del álbum. Theologians es otro buen tema melódico y el que da título al disco con su estribillo, a éste le sigue Less Than You Think que empieza únicamente con la voz de Tweedy con el piano acompañándole durante unos tres minutos para pasar luego a una larga (y molesta) pausa de más de diez minutos de ruidos radiofónicos. Y así se llega a la última canción, The Late Greats, en la que nos habla que las mejores canciones nunca se oíran en la radio porque nunca serán compuestas (sí, pillo la relación con los ruidos anteriores, pero con un par de minutos bastaba sr. Tweedy), buen tema por otro lado. En definitiva, un disco difícil de asimilar a primeras, pero que a lo largo del tiempo va ganando puntos si se es paciente. Me parece ligeramente superior a Yankee Hotel Foxtrot, aunque estos dos están muy lejos de sus dos primeras obras A.M. y Being There. Kilgore - 10.03.2005
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